Entre las Cumbres del Dolor

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Entre las Cumbres del Dolor

Mensaje por Nebel ReichWahn el Jue Mar 15, 2012 1:43 am

Misión on rol sin beneficios.



La joven mañana de Kemurigakure resplandecía en un anormal clima templado, con los rayos del sol perforando las nubes y devorándolas con toda su luz. Aún así, era imposible que la temperatura pase los 24°, por lo que se podía disfrutar de una suave briza que se arrastraba desde las montañas. Sentada en su despacho, la Kemurikage añoraba otra aventura, un poco, quizá, mas emocionante que la anterior. Recientemente había cumplido su tarea con un Jounin, y ahora, por lo que veía, todo el mundo se había marchado a terminar con sus quehaceres. El tablero estaba vacío, y su aburrimiento crecía con cada segundo que pasaba. Se amontonaba entre sus pensamientos, como si infectase cada idea que le cruzara por la mente.

Decidió darse una merecida siesta en su abismal trono oscuro, satisfecha por su previa aventura. Necesitaba continuar ese camino de misiones sin descanso, pero, para su cuerpo, ahora era necesario regalarse una invernación, como mínimo. Pasaría luego por el hospital, o lo que sería más seguro, el hospital pasaría por ella. Algún ninja médico debía ir a molestarla, y de paso, curarla. Era el hobbie de la aldea entera últimamente, llegar, despertarla, decir una que otra cosa irrelevante e irse.

Cumplida su predicción, la arrebataron de las manos de morfeo con un golpeteo insoportable en la puerta. Nada podía ser tan urgente como para despertarla, pero la insolencia de los habitantes de esta caótica aldea crecía grande y fuerte como la arrogancia que había llevado a su tumba a las aldeas mayores. De alguna manera recuperaría la sabiduría de su pueblo, pese a que ella sólo fue criada con ello. De cualquier manera, dos personas se adentraron en la lúgubre oficina de la joven, tan minimalista como oscura.
- Señorita - un hombre de aspecto común clamó tras el ninja médico, como si exigiera buenos modales de parte de la gobernadora.
- Se dice "Kage" - le contestó ella, con su sutil orgullo explotándole las venas.
- Perdón, Kage - habló el hombre - necesitamos los servicios de sus shinobis. Nuestro... -
- ¿A quien secuestraron ahora? - inquirió despreocupada, algo enfadada por la interrupción de sus sueños. Muchos rubios rondaban los paradisíacos parajes de su subconciente, y despertar a la realidad, ver un enmascarado con cara de pelotudo y un rompepelotas tocando la puerta, no era nada ... cómodo.

- La hija del señor Kamaheda ha sido secuestrada por un grupo criminal - dijo el hombre, un tanto viejo, cansado seguramente por el viaje. Su cabello intacto y de un brillo despampanante, no decía, sin embargo, lo mismo que el gesto agotado en su cara.
- De acuerdo... ¿y la burocracia? - la esbelta mujer con los ojos aún entreabiertos extendió la mano por sobre su escritorio de roble, requiriendo los papeleríos necesarios. El hombre rebuscó entre su bolso y sacó un manojo de papeles pulcramente ordenados, se los alcanzó y esta los leyó con detenimiento. El ninja médico observaba tenso a un lado del escenario, sin siquiera gesticular.
- Puedes retirarte - farfulló al hombre la Kage, aún dormida - Nos encargaremos. -

Dicho esto, el hombre cruzó el umbral y volvió a sus aposentos. Ella, en su teatro de comedia interno, no podía evitar partirse de la risa de este hombre. Eran tan tontos y distraídos, les arrebataban lo que fuese como si se tratase del dulce de un niño. De un niño paralítico. Tras un leve intervalo, el Ninja médico se le aproximó, y sin siquiera decir nada empezó a curarle las heridas. Su postura era extraña, su sonrisa era incómoda. Estaba demás decir que los nervios le carcomian la compostura.
- Kage-sama... - cantó finalmente la voz del joven, como temiendo que sus palabras perturbaran su incómoda paz - ¿Hará la misión usted sola? - preguntó como si un niño preguntara a su madre cuando volvería su progenitor de la guerra.
La abismal figura de la joven de ojos carmesí sólo devolvió silencio. Taciturna, se levantó y buscó a su águila preferida. El joven permaneció quieto, mustio, sintiendo que un kunai podía cortar el ambiente. Al menos para él. Sabía, sin embargo, que la Kage estaba inmersa en sus propias preocupaciones.
- Me será imposible - le dijo, y el peso del suspenso en el pecho del chico se derrumbó y golpeó el piso, ahora tranquilo - Pediré ayuda a unos amigos... - sonrió, y se retiró nuevamente a su sillón, mientras el águila se alejaba velozmente, desgarrando las nubes.





_________________________________________






avatar
Nebel ReichWahn
Kemurikage
Kemurikage

Femenino Mensajes : 72
Fecha de inscripción : 20/02/2012

Tu Ninja
Ryus: 250
Armas:

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre las Cumbres del Dolor

Mensaje por Yuuki Kisho el Jue Mar 15, 2012 11:24 pm

El aire daba paso al veloz ente rubio que se desplazaba a una innecesaria velocidad de rama en rama, surcando los bosques de Yukigakure no sato. Mantenía sus brazos hacia la espalda, mientras su sobre todo danzaba en dirección opuesta a su movimiento, siendo aquella danza acompañada por su larga cabellera rubia que se ondulaba bruscamente con cada cambio de ruta del ojiazul, cuya penetrante mirada estaba posicionada al frente. Nunca miró hacia atrás ni para los costados. No lo necesitaba.

Según sus normalmente exactos cálculos, a la increíble velocidad que llevaba, demoraría solo un día en llegar a su destino, camino que habitualmente consumía más de tres días.
Cruzó el mar de yukigakure hasta desembarcar finalmente en la playa del país del fuego en más de 8 horas. Generalmente aquello llevaba como un día entero de navegación, pero dado a que uno de los mercaderes le debía un favor por un asunto con bandidos, este lo había llevado en una cantidad de tiempo mucho más reducida.

Había calculado de tal forma su tiempo, que aprovechó las ocho horas de navegación para dormir y reponer energías. Lo que le había sentado de maravilla, a que a decir verdad había sido alejado de sus sueños no por placer propio, sino que por que ya habían llegado a destino.
No dudó ni por un segundo emprender su viaje nuevamente, dirigiéndose a su aldea aliada a aquella velocidad gastando energía de forma innecesaria, solo para demostrar que este pertenecía la misma.

Por fin había alcanzado la aldea del humo, por lo que a medida que comenzó a notar que la atmósfera se oscurecía a causa del humo, sacó de su sobre todo una pequeña máscara de hielo que los de kemurigakure habían dejado en la aldea de la nieve. Así fue que finalmente llegó a la majestuosa aldea del humo.
Era una aldea estéticamente fea, sucia, negra...pero tampoco se tomó mucho tiempo para apreciarlo, puesto a que no detuvo su camino. Es más, siquiera se detuvo a prestarle atención a los que custodiaban la aldea. Simplemente siguió corriendo como un haz rubio que cortó el aire y quien a continuación ignoró a todos los seres humanos existentes en esa aldea, hasta llegar a la oficina de la Kemurikage, con quien supuestamente debía emprender una misión.

- Oficina de la Kemurikage-sama, que necesita joven de Yukigakure? -

Preguntó amablemente el joven que se encontraba en la recepción, quien únicamente recibió como respuesta una asesina y frígida mirada por parte del rubio, cuyo semblante mantuvo en silencio al recepcionista que habría sentido un escalofrío al observar aquellas orbes añiles posarse en el. Aquello sería asunto de la Kemurikage.

Subió la escalera a paso rápido, mientras quitaba el respirador que llevaba en su boca, debido al filtro que tenían dentro de aquel enorme edificio y a continuación, entró a la oficina de la Kemurikage sin tocar la puerta.
No sabía si la estaba interrumpiendo o algo, pero suponía que si era la kage, debería estar haciendo cosas importantes, cosas que no le molestaría que alguien observara al entrar a su despacho.

- He llegado antes, Kemurikage-sama. Mi nombre es Yuuki Kisho, Jounnin de Yukigakure no sato. Vayamonos, mientras antes empecemos, antes me puedo retirar -

Se escuchó la voz que entraba a la oficina a paso firme. Sus borcegos de cuero negro golpeaban la madera del piso del despacho con firmeza, mientras su cabello se ondulaba suavemente sobre la espalda del rubio quien pronto detuvo su marcha, quedando parado frente al escritorio de la mujer y clavando sus ojos añiles en ella, analizándola.

Repasó a la mujer de arriba a abajo sin escrúpulos, no esperaba incomodarla y si lo hacía no le importaba. Simplemente quería impregnar la imagen de la morocha en su cabeza y analizar el estado de su cuerpo. Eso no quitaba el hecho de que por más frío que fuera, seguía siendo hombre, por lo que la mujer era simplemente hermosa ante sus ojos.
Tenía una figura bien esbelta y un cuerpo con curvas excelentemente bien definidas. Sus ojos carmesí capturaron la atención del rubio al instante, quien se perdió en los mismos para luego continuar observando su cabello.
Esperó en silencio. Había llegado dos días antes de lo programado, pero le daba igual, quería empezar la misión e irse de aquel lugar, por lo que su ceño se fruncía con cada segundo desperdiciado de su vida en la espera de una respuesta.



avatar
Yuuki Kisho
Jounnin
Jounnin

Masculino Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 20/02/2012

Tu Ninja
Ryus: 50
Armas:

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre las Cumbres del Dolor

Mensaje por Nebel ReichWahn el Vie Mar 16, 2012 12:01 am

La aburrida mañana gris de Kemurigakure se alzaba por sobre las montañas, con la gélida ventisca diaria. Con el pasar de los minutos el aire empezaba a apestar a aromatizantes, que ella reconoció inmediatamente como los que pertenecían a las kunoichis de la oficina de en frente. Asuntos médicos no podía tener un olor a muerte como su oficina... Debía apestar a rosas de la aldea de Kusagakure. El protocolo diario se realizó con exquisita efectividad, mientras varios ninjas traían papeles a su otrora desocupado escritorio. Ella desplegó un pergamino después de archivar varias misiones, y repasó las lineas con atención. Quería recordar algunos datos curiosos de antaño, y divertirse para variar con las historias de sus antepasados.
Minutos pasaron y la historia se tornó monótona... ¿Cómo su atención podría mantenerse hasta llegar a la parte interesante? No había que pensarlo dos veces.
Repentinamente se levantó y corrió hacia su cuarto oculto bajo la alfombra que decoraba el piso de la "biblioteca de archivos". El lugar oscuro y su contenido era fruto de los inmensos viajes de la Kemurikage. Ella disfrutaba traerse "souvenirs" de las tierras lejanas...
En la pared de la izquierda, en la séptima línea de estantes, se encontraba durmiendo una botella brillante y transparente. La tomó con suave delicadeza y de la misma habitación cogió un vaso no muy grande, parecido a los de whisky.
Volvió a su sillón negro, cuyo cuero ahora resplandecía con el sol que se alzaba llegando el mediodía. Se sentó, y sabiendo que nadie molestaría a la hora del almuerzo, se dispuso a disfrutar de los fugaces segundos de paz su botella de ron, traída desde Sunagakure. Los minutos pasaron y el contenido de la botella desaparecía paulatinamente. Los ojos de la Kemurikage empezaban a cerrarse y al cabo de poco tiempo, cayó dormida sobre el pergamino que leía.

Quien sabe cuantas horas pasaron hasta que la despertó alguien que entró impertinentemente a su despacho. Levantó la vista y pudo ver a un joven de larga cabellera rubia, unos ojos tan celestes como el mar y la piel tan blanca como el marfil. Se asemejaba a la suya, sólo que ella parecía aún más nívea, por el contraste de su cabello.
- ¿Estaré soñando? - pensó, mientras el pelo del joven se movía con la suave brisa. La musculatura del extraño se marcaba bajo su vestimenta ajustada, enmarcada por una capa negra. Todo ello podría haberse obviado, en un principio... ¿porqué llevaba ropa?. Ella lo observó mientras él se aproximaba, y así hizo el dandy estando cerca suyo. Clavó su mirada fijamente y analizó en detalle el cuerpo de la Kemurigake, aunque a ella mucho problema no le hizo. O más bien, no se dio cuenta, estaba demasiado ocupada haciendo lo mismo.
La ilusión de su sueño erótico y sus futuras espectativas se rompieron cuando encontró el emblema de Yukigakure. - La puta madre... la misión - dijo para sus adentros, y se levantó del sillón.

El chico se presentó y no hubo lugar a dudas, sus fantasías deberían esperar. O podría pedir una misión especial para yuki... En fin, sus borcegos golpearon el piso con cada paso, y su négrido cabello se curvó con el viento, mientras avanzó con parsimonia por un lado del joven, desparramando el frío perfume embelezante de su cabello - ¿Vamos, entonces? - le preguntó, más que una cuestión como una exigencia, al llegar al umbral de su oficina.





_________________________________________






avatar
Nebel ReichWahn
Kemurikage
Kemurikage

Femenino Mensajes : 72
Fecha de inscripción : 20/02/2012

Tu Ninja
Ryus: 250
Armas:

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre las Cumbres del Dolor

Mensaje por Yuuki Kisho el Vie Mar 16, 2012 12:38 am

Aquella presentación no duró mucho, ninguno de los dos parecía tener intenciones de socializar. No fue capaz de notar que la joven recorría todo su cuerpo con la mirada, puesto a que este estaba muy concentrado recorriendo sus pechos con la mirada para luego posarlos en su nívido cuello. Pronto la Kemurikage se puso de pie y le ordenó seguirla.

- La sigo -

Exclamó en un tono respetuoso, aunque Kisho no considerase que fuese su superior, aceptaría obedecerlo en lo que aquella joven pidiese, para mantener la diplomacia entre las aldeas de Yukigakure y Kemurigakure. Así fue como en silencio, comenzó a seguir a la Kemurikage, caminando al costado de ella pero un poco más atrás, siguiendola en silencio.
Estaba para eso, para seguir ordenes.

Así pasados un par de minutos, salieron de la oficina y posteriormente abandonaron la aldea, dirigiendose hacia el este por los bosques. Su destino eran el cementerio en las montañas, cerca de las ruinas de la antigua Kemugakure, donde tenía entendido que estaba raptada la niña que tenían que ir a salvar.
avatar
Yuuki Kisho
Jounnin
Jounnin

Masculino Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 20/02/2012

Tu Ninja
Ryus: 50
Armas:

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre las Cumbres del Dolor

Mensaje por Nebel ReichWahn el Vie Mar 16, 2012 2:18 am

Ambos empezaron su camino por los extensos pasillos del edificio a paso normal, sin demasiado apuro y tampoco demora. Por la elegancia con la que se deslizaban con sus largas capas por el lugar, parecían un par de Daimyôs que asistían a una reunión de élite. La mujer se abrió paso entre los guardias del lugar, sin siquiera mirarlos. Tras un par de metros, les dijo que se ausentaría para una misión, y que no tardaría mucho. Una idiotez como un secuestro no podía tomar más de unas horas, una vez llegado al sitio. El lugar al que se dirigían se llamaba "El Cementerio de las Montañas", a medio día de ligera caminata por los bosques.
Su cálculo del tiempo que ocuparían era más o menos corto, quizás apresurarían la marcha para llegar antes. La cuestión era que... rondaba por sus pensamientos hacer algo más... antes de llegar. No la iban a despertar de su letargo sin pagarle nada.

Mientras ella estaba undida en sus pensamientos, sin decir siquiera una palabra, llegaron hasta la puerta de la aldea y atravezaron un puente largo sobre el pantano. Al cabo de unos metros ya estaban en el bosque. Estando a punto de adentrarse en la oscuridad de aquel frondoso paraje... se detuvo y miró por sobre su hombro al joven que la seguía. Tendría al rededor de unos 20 años, y su condición física era deleitable admirable. Sus ojos calmos reflejaban el cielo ahora claro, mientras su pecho se inchaba con algún extraño suspiro.
Una reacción salida de la nada la impulsó a darse vuelta y dirigirse hacia a él. La mirada asesina e intimidante de la Kage se posó sobre el chico, y pudo hasta casi oír su corazón palpitar bajo su pecho. A pocos centímetros de él, sin inmutarse, se detuvo, y alzó su mano hasta llegar a la frente de el chico. Movió los finos cabellos rubios de su frente, mezclándolos entre sus dedos, y apoyó la palma de su mano, fría y suave sobre su frente. Totalmente indiferente, como si obviara el espacio personal ajeno.

- Parecías afiebrado - le comentó, y retiró su mano. Dicho esto, se dio vuelta y continuó su camino. - Pero al parecer tus mejillas se enrojecieron con el sol. Dudo que estés acostumbrado al calor, ¿o me equivoco? - con un doble sentido sutil, que ni siquiera ella hubiese notado en sus palabras, cortó el silencio y luego avanzó, esperando la respuesta del joven.





_________________________________________






avatar
Nebel ReichWahn
Kemurikage
Kemurikage

Femenino Mensajes : 72
Fecha de inscripción : 20/02/2012

Tu Ninja
Ryus: 250
Armas:

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre las Cumbres del Dolor

Mensaje por Yuuki Kisho el Sáb Mar 17, 2012 4:43 am

Aquella chica tenía tanto aspectos positivos como aspectos negativos. Su aspecto positivo es que era callada, no decía cosas innecesarias, lo que le ahorraba el molesto hecho de tener que estar socializando. Pero el aspecto negativo, era lo lento que se desplazaba aquella mujer, parecía no comprender el inútil apuro del rubio quien quería volver a Yukigakure a continuar con sus investigaciones.

Las miradas colmadas de respeto se posaban a cada paso por la aldea. Aquellos campesinos parecían admirarla e incluso idolatrala, lo que le daba la pauta al rubio de que estaba en presencia de una mujer poderosa, cuya superficial apariencia de una alcohólica de vestimenta provocativa, tal vez amante de la compañía masculina, no era lo único que había de ella.
Así fue como lentamente fueron abandonando aquella oscura aldea. El calor de la media tarde surtía sus efectos en el joven, quien hubiese preferido la comodidad y temperatura de moverse únicamente de noche.
Aquel sobre todo que lo protegía tan cómodamente en la aldea de la nieve no estaba siendo más que un contra tiempo en aquel bosque de temperaturas templadas tirando a cálidas.

Pronto fue sorprendido de sus pensamientos cuando la mujer cuyo nombre aún desconocía se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección al rubio, quien la observaba con una mezcla de curiosidad y algo de molestia puesto a que especulaba que se pondría a perder el tiempo.
Se acercó muy cerca de el y llevó sus níveas y frías manos a la frente del ojiazul, quien lejos de sentirse avergonzado se sintió aliviado al sentir aquel frío en su frente.
Aquella mujer parecía querer tentar su suerte actuando de forma tan coqueta y provocadora, puesto a que lo único que iba a conseguir era terminar contra un árbol con sus manos contra el mismo y un rubio devorando sus labios sin compromiso alguno. Era una lástima que no quisiera perder su tiempo, ni poner en riesgo las relaciones diplomáticas entre Yukigakure y Kemurigakure.

- No estoy acostumbrado a temperaturas tan altas. De donde yo vengo hasta las mujeres más hermosas carecen de calor -

Se excusó el rubio, quien lejos de pasar por alto el sutil doble sentido de la joven, decidió responder el mismo con uno de igual magnitud, incitando a un extraño juego que quien sabía donde podría llegar a terminar.
Varios minutos más adelante comprendió que su sobre todo estaba siendo un contra tiempo, por lo que sin decir nada se abrió su sobre todo dejando ver su remera negra bien justa a su cuerpo. A continuación, sacó un kunai de su porta kunais y se cortó las mangas de su sobre todo y las guardó. Quien sabe cuando necesitaría un par de vendas.
Ahora sus bien marcados brazos eran visibles para la Kemurikage, quien sería capaz de apreciar muchas cicatrices en los mismos, historias de viejas batallas.

- Disculpa mi impertinencia, pero jamás llegaremos a nuestro destino a esta velocidad -

Inquirió Kisho de forma tal vez irrespetuosa, cosa que no le interesaba en lo más mínimo, y acto seguido dio un fuerte salto para llegar a las ramas de los árboles y comenzar a saltar de rama en rama. Tenía una forma extraña de desplazamiento, ya que lejos de saltar de rama en rama como una persona normal, este mantenía una posición encorvada. Tan encobrada que de vez en cuando hasta apoyaba sus manos en las ramas para saltar hacia otra, dandole un aspecto cánido al rubio.
Pero algo era cierto, su velocidad de movimiento era excelente.
avatar
Yuuki Kisho
Jounnin
Jounnin

Masculino Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 20/02/2012

Tu Ninja
Ryus: 50
Armas:

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre las Cumbres del Dolor

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.